Al Toque: El Fútbol Que Se Nos Fué


Por: Guillermo Jabba

 

<<La medida de lo que somos, es lo que hacemos con lo que tenemos>>

Vince Lombardi

 

Luego de lo acontecido en la pasada jornada, un sentimiento agobiante embargó el entorno de todos. Primero sentí muy pocas ganas de escribir. Poco después, un deseo incontenible de lanzar improperios. Sintonicé la rueda de prensa, buscando ingenuamente justificaciones en las palabras de Pékerman: Finalmente no se sabe con seguridad si pretende ser evasivo, o si es la viva versión gaucha de Cantinflas.

Una gran amiga me aconsejó sabiamente que escribiera sobre lo ocurrido en caliente, pero que no publicara: debía de revisar mi descarga en frío, para suavizar las agudas aristas de mi memorial de agravios. El resultado del ejercicio no es gratamente esperanzador, pero he decidido exponerlo a continuación:

 

  1. El Primer Pase: Desde un principio, la cosa pintaba mal. La presencia de Lerma resultaba inquietante, pues significaba que en el doble 5 volveríamos a tener dificultades para sacar al equipo. No obstante, la variante podría justificarse por 2 razones:
    1. La salida constante de los 2 laterales (algo que muy poco ocurrió en la práctica), que requiere un doble relevo defensivo,
    2. La presencia de Quintero como organizador, aliviana las responsabilidades de los volantes de marca en funciones de armado.

Debido a la temprana expulsión de Sánchez, muy poco chance tuvo el equipo de probar dicha pareja.

 

  1. El tercer hombre: Esto viene ocurriendo desde hace tiempo atrás: Colombia no aplica el concepto del tercer hombre, que no es otro que tener ubicado al hombre libre que recibirá la descarga inmediata de un segundo hombre (1er receptor) luego de recibir un pase vertical. Los intentos de cuadrado y Falcao de recibir y controlar sin descargar, provocan pérdidas prematuras de balón, así como faltas que sólo consiguen cortar los avances del equipo.

 

  1. Los Cambios. El cuerpo técnico estuvo particularmente errático (léase esto como un piadoso eufemismo) en esta asignatura:

 

  1. Barrios por Cuadrado? Salvo por alguna lesión de la que no tengamos conocimiento, resulta ilógico prescindir de un jugador que te ofrece participación en diferentes zonas del campo, con posibilidad de desplegar transiciones rápidas de defensa a ataque. Si cuando se juega con 10, de redoblar funciones y esfuerzos se trata; el despliegue físico y la disciplina táctica de Cuadrado se vuelven invaluables. Mucho mejor era Barrios por Lerma, sólo para garantizar mayor marca y cobertura a lo ancho de la cancha.
  2. James por Quintero? Necesito respirar hondo para continuar. Juan Fernando era lejos el mejor del equipo. James estaba disminuido por una molestia muscular. Qué mensaje le damos a los muchachos, cuando preferimos a un James al 50% primero que al más inspirado de los 11 inicialistas?
  3. Bacca por Izquierdo? Esto es para rasgarse las vestiduras. Pékerman nos sigue creyendo tontos: Ingresa un segundo punta, para aparentar estar apostándole a la ofensiva, cuando en realidad le pide que improvise un trabajo de ida y vuelta, completando línea de volantes en el retorno defensivo. Para esa labor, hubiese sido mucho más útil un Luis Fernando Muriel (Que sí tiene el oficio adquirido, después de aplicarlo durante 3 años de eliminatorias) o el mismo Matheus Uribe.

 

  1. Y Si Nos Defendemos Con La Pelota? Quizás hayamos perdido nuestra principal virtud, que nos hubiese resultado de mucha utilidad hoy: Tras una posesión del rival del 63%, el equipo terminó cansado de perseguir el balón. Acaso no tenemos dentro del seleccionado, jugadores para apostarle a la posesión y al control de las situaciones del partido? Ante un equipo con la dinámica de Japón, – y con mayor razón al quedar con un jugador menos – juntar a los que saben con la pelota constituye una alternativa muy interesante, y con la cual nuestros jugadores se sienten particularmente cómodos.

 

  1. Cómo retomar el camino: Colombia necesita recobrar su juego. En situaciones adversas, es el funcionamiento colectivo el que le permite a los jugadores refugiarse, para a partir de una pared o de una triangulación encontrar la herramienta que les permita salir del bache individual. Hoy vimos cómo varios de nuestros jugadores, en medio de la desorientación de un onceno lleno de improvisaciones, recurrieron a las aventuras individuales, para intentar salvarse ellos mismos.

Cuando el colectivo no aparece, la elección de los intérpretes adecuados es la solución más inmediata. Darle la oportunidad a aquellos jugadores que profesan mayor respeto por el uso de la pelota, será un paso gigante hacia el camino correcto.